Hasta el 26 de este mes de septiembre permanecerá en el escenario del Teatro Apolo de Barcelona, «La casa de Bernarda Alba», considerada como la última de las tragedias rurales de García Lorca, dirigida por José Carlos Plaza y un elenco formado por Consuelo Trujillo, Rosario Pardo, Mona Martínez, Ana Fernández, Marina Salas, Zaira Montes, Ruth Gabriel, y Montse Peidro.

«Como toda obra “clásica” – y la de Lorca ya lo es aunque nacida en un pasado muy cercano, va creciendo día a día ofreciéndonos facetas diferentes al compás de los cambios de la sociedad», comenta José Carlos Plaza. «¿Que dice a los espectadores de hoy este “drama de mujeres de los pueblos de España” pues incide en la posición de la mujer en la sociedad con sus techos de cristal, diferencias salariales y su indefensión física ante la violencia provenga de donde provenga (Bernarda ocupa sin ser consciente o siéndolo demasiado, el papel de la autoridad, del manejo del poder económico y la representación del orden establecido) Y esa sería la mejor reflexión o lectura de la obra desde hoy, siglo XXI. ¿De dónde viene ese poder establecido que parece inamovible tenga el aspecto que tenga?», se pregunta el director escénico

Para Plaza, «Creemos que Lorca habla de nuestros ancestros. La historia de Bernarda y sus hijas, como nuestra historia, tiene sus raíces antes de su nacimiento. Raíces profundas, retorcidas, de un origen lejanísimo y perpetuadas por quién sabe que oscuros intereses. Es un origen ancestral que se sustenta en el miedo. Bernarda teme que todo cambie y se cambio le haga perder su aparente e impuesta entidad, teme no saber que hacer con una auténtica esencia vital que la desequilibre y por eso mantiene a fuego las normas con las que la educaron. Al igual podría decirse de sus cinco hijas, insertadas sin opción en un mundo inflexible y yerto pero cómodo, anestésico e inculto que las anula y por el que venden su libertad, salvo Adela y María Josefa … cuya acción de intentar realizarse es condenada con la muerte y la locura».

Con Jorge Torres como director adjunto y Paco Leal en la escenografía e iluminación, la obra de Federico García Lorca habla de los ancestros qué no conocen la compresión ni la compasión hacia aquel ser que han creado. Como Saturno devora a sus hijos, Bernarda es devorada y devora sus deseos y los de sus hijas y como consecuencia sus vidas.