El director Daniel de la Torre ha presentado en el Festival de Cine de Málaga su tercer largometraje «Live is life», escrito por el guionista Albert Espinosa, un retrato intimista, generacional y de aventuras con el que viaja a su propia adolescencia en plena década de los 80 en la Galicia rural donde guarda innumerables vivencias y recuerdos, a partir de un relato de Albert Espinosa.

De la Torre ha expresado que ha sido un viaje emocionante en el que ha logrado conectar con cada uno de los personajes para construir un relato que arranca en el verano de 1985, justo cuando su protagonista vuelve de vacaciones al pueblo gallego de sus padres donde se reencuentra con su pandilla. Pero precisamente este verano va a ser diferente. De repente parece que los problemas cotidianos del mundo real amenazan con resquebrajar sus relaciones que hasta el momento parecían inquebrantables. En este punto también ha reconocido que comparte inspiración y algunos códigos internos con otras películas de los 80 como los «Goonies».

La historia gira en torno a cinco amigos que planean escaparse la noche de San Juan para encontrar una flor mágica que- como cuenta la leyenda – puede hacer realidad los deseos. Y quieren hacerlo para ayudar a su amigo que se encuentra en apuros. Están dispuestos a hacer lo que sea con tal de permanecer juntos. Esta aventura, que busca entretener y despertar la nostalgia de los espectadores, traza un camino hacia la madurez, la importancia de la amistad y el crecimiento personal de sus protagonistas en un escenario de acción, anécdotas y diversión, un verano de esos que nunca se olvidan, ha comentado en tono nostálgico su director.

Para ello ha recurrido a una gran cantidad de simbolismos y elementos identificativos de aquella década y que considera que todo espectador que viviera su adolescencia entonces va a empatizar con la historia y con sus personajes. En este proceso también ha tenido un papel clave Albert Espinosa (que como en casi todos sus relatos combina preadolescencia, enfermedasd – cáncer- y optimismo), ya que –según ha aclarado- comparten generación y recuerdos. En definitiva, ha resumido que el proceso de creación ha sido mágico y muy emotivo. Por otra parte, De la Torre también ha resaltado que la cinta integra un claro mensaje optimista para intentar transmitir que a pesar de todos los obstáculos y de las trabas cotidianas, se pueden alcanzar las metas y cumplir incluso más sueños con una actitud positiva, con empeño y sin perder la esperanza.

Lo que parecía un trabajo fácil y sencillo, desembocó en el que ha sido “el trabajo más difícil que ha hecho hasta el momento, pero que a su vez ha supuesto una experiencia bella y de las mejores de su vida”. Raúl del Pozo, David Rodríguez, Adrián Baena, Javier Casellas, Juan del Pozo, Marc Martínez y Silvia Bel debutan como actores en el largometraje. Para ellos también ha supuesto una aventura impresionante. Y todos han coincidido en la importancia de desconectar de la tecnología por un tiempo para valorar realmente lo que importa, las relaciones reales y físicas entre sus compañeros que han terminado forjando una gran amistad en la vida real.Por último, el director ha confesado que vivió una adolescencia bastante compleja y que siempre encontró en el cine una vía de libertad, de escapar, era como su refugio y le encantaba sumergirse en historias que está seguro de que le ayudaron a crecer, a sentirse más seguro de sí mismo. Y eso es lo que también espera conseguir con su película.