Daniel Calparsoro ha finalizado el rodaje de «El confidente», un thriller basado en hechos reales que está protagonizado por Javier Gutiérrez y Miguel Herrán, junto a Itsaso Arana, Emilio Palacios y Víctor Clavijo. Según recoge Cineuropa, la película es una oda a la amistad construida en la relación entre un policía veterano (interpretado por Javier Gutiérrez) y su joven confidente (encarnado por Miguel Herrán), dos hombres enfrentados por sus principios, pero unidos por la soledad en sus trabajos, la lealtad y el sentimiento de abandono. En medio de una peligrosa operación policial, ambos cruzarán límites que los obligarán a asumir las consecuencias de sus actos.

Calparsoro, un cineasta especiado en thrillers muy potentes («Asalto al Banco Central». «Hasta el cielo», «El aviso» o «El silencio de la ciudad blanca»), ha desarrollado el rodaje entre localizaciones de Gipuzkoa y del sur de Francia durante seis semanas. Según el cineasta, “se trata un thriller sobre el final de la banda terrorista ETA que narra la historia de amistad entre dos personas que están en polos opuestos. A mí, como director, lo que más me llamó la atención fue la combinación del elemento thriller y de película de espías con esa historia de amistad tan profunda, tan bien escrita y magistralmente interpretada por Javier Gutiérrez y Miguel Herrán. Un film que merece la pena ver en el cine y que tiene una carga emocional muy potente”.

En palabras de María Luisa Gutiérrez, productora a través de la compañía Bowfinger International Pictures, “lo que nos atrajo de este proyecto fue la posibilidad de contar la relación profundamente humana que nace entre dos hombres enfrentados ideológicamente –un policía y un joven independentista cercano al entorno de ETA–, unidos sin embargo por una misma voluntad: acabar con la violencia y los asesinatos. Algo que ellos mismos tardarán en descubrir. La historia contiene una enorme carga humana y todos los elementos del gran thriller: tensión, peligro, traición y una cuenta atrás constante, por eso tuvimos claro que Calparsoro debía dirigir este largometraje. No solo por su capacidad para llevar el thriller a un lugar físico y emocional muy potente, sino porque conoce bien el contexto del que habla y podía dotar al largometraje de una autenticidad esencial”.

Este es el tercer título español reciente que aborda el tema de los infiltrados en ETA en la pantalla tras «La infiltrada», cinta dirigida por Arantxa Echervarría, y «Un fantasma en la batalla», de Agustín Díaz Yanes. Mientras la segunda se presentó fuera de competición en el Festival de San Sebastián, la primera fue un éxito de taquilla (casi diez millones de euros de recaudación) y triunfó en los Goya (incluido el premio a mejor película). La película está producida por las mismas compañías que esta última, Bowfinger y Esto También Pasará.