Dirigido por Antonio Banderas sobre la versión de Emilio Aragón, el musical «Godspell, una nueva pasión» llega al Gran Teatro Pavón tras arrasar en su estreno en 2022, con funciones agotadas y una exitosa gira por España, el musical que unió a Antonio Banderas y Emilio Aragón viaja por primera vez a Madrid para pasar la temporada.
«Godspell», concebido y dirigido originalmente por John-Michael Tebelak y con música y nuevas letras de Stephen Schwartz, es un clásico de Broadway que se desarrolla en torno al Evangelio de San Mateo a partir de las vivencias de un grupo de jóvenes en una gran ciudad. Sobre el escenario, 14 actores, junto a una banda en directo dan vida a un espectáculo que combina vaudeville, magia, sombras, máscaras y títeres a lo largo de 16 números musicales tan emblemáticos como «Preparad el camino», «Día a día» o «Una ciudad hermosa».
«Godspell» habla de amar, de perseguir la justicia, de aceptar las reglas del juego sin rendirse ante lo que nos duele. Y, sobre todo, de recordar, si es que lo hemos olvidado, que la vida es un camino que necesitamos recorrer de la mano del otro. Godspell va de construir una ciudad bella donde todos tengamos nuestro lugar. Y, al final del viaje, cuando sintamos que todo acaba, que la oscuridad lo inunda todo, «Godspell» nos recuerda que hay esperanza, que todo empieza de nuevo, que ahí afuera, hay una nueva pasión.
La obra arranca en un lugar que, bien pudiera ser un almacén de teatro, como una desvencijada corrala de vecinos. En ella descubrimos a nuestros personajes, una joven compañía de teatro, interpretando una obra para el público. Todo es aparentemente normal, pero, tanto la obra como el contexto en el que se desarrolla, nos mostrarán que no lo es. A través de cada uno de los personajes y sus respectivos encuentros con Jesús, revisitaremos los Evangelios del Nuevo Testamento, iniciando así un viaje personal de no retorno.
La tolerancia y el respeto al diferente, la necesidad de construir y tejer redes de apoyo comunitario, la compasión por cualquier ser humano, la riqueza sostenible y compartida, la libertad de ser y elegir, la corresponsabilidad en la construcción de una buena vida para todos, el derecho a equivocarse y volver a empezar, dolerse con el sufrimiento del otro, vivir completos, reír, amar, cantar, jugar… vivir, hasta morir. Y, al final del viaje, cuando sintamos que todo acaba, que la oscuridad lo inunda todo, Godspell nos recuerda que hay esperanza, que todo empieza de nuevo, que ahí afuera, hay una nueva pasión.
En el reparto (por orden alfabético) aparecen Javier Ariano, Aaron Cobos, Andro Crespo, Paula Díaz, Ferran Fabá, Angy Fernández, Laia Prats, Roko, Estibalitz Ruiz, Hugo Ruiz, Ana Domínguez, Bella Exum, Raúl Ortiz y Alex Parra. En el equipo creativo y artístico, como dirección de la reposición está Antonio Banderas sobre la versión de Emilio Aragón, la coreografía es de Carmelo Segura, la supervisión musical corre a cargo de Arturo Díez Boscovich, la dirección Musical Daniel Villarroya, la traducción libreto y la letras canciones la firma Roser Batalla, la escenografía es de Sebastià Brosa, el vestuario de Gabriela Salaverri, la iluminación, de Juanjo Llorens, el sonido, de Jordi Ballbé, y la versión y puesta en escena corre a cargo de Emilio Aragón
Dice Antonio Banderas: Sonidos de una guerra indeterminada, una compañía de jóvenes actores refugiados en una iglesia en ruinas, una explosión cercana y amenazante. De repente un curioso e inquietante individuo irrumpe en el lugar anunciando la llegada de alguien especial, distinto, un ser poderoso que aparece como si de un hechizo se tratase, y que es capaz de cambiar la realidad, enseñándonos, quiénes somos a través de historias, parábolas y ¿Son reales estos personajes? ¿Son actores dentro de una obra interpretada por actores? ¿Y estos dos personajes que no parecen ser parte del grupo y representan papeles antagónicos, son quiénes dicen ser? ¿Se han colado en el Teatro dentro del teatro. Todos cumpliendo lo encomendado para que los mensajes trasciendan: los actores para llegar a la catarsis de emociones de las que se nutre al público desde la escena; los personajes cumpliendo con su destino para que el mensaje de amor que transportan».
«A veces todo se entremezcla y no sabemos lo que es verdad teatral, o lo que es verdad espiritual», prosigue Banderas. «Un mensaje con más de 2000 años de historia, contado de otra forma. Una nueva pasión. El teatro comenzó como un acto semi-religioso. Todavía conserva ese carácter ritual, esa común unión entre espectadores y actores bajo un mismo techo, en un espacio de magia compartida que hoy reclama ser un refugio para la verdad. Un lugar pequeño donde pueden ocurrir cosas muy grandes».
Y concluye: «Talía, la diosa del teatro ha de ser modesta y dejar que ese espacio donde ella gobierna sea ocupado hoy por un Dios que nos habla de Hoy el escenario nos invita a rememorar una lección que durante más de dos milenios no terminamos de aprender».













