Se rueda en Bilbao «El comensal», película dirigida por Ángeles González-Sinde («Una palabra tuya», «La suerte dormida»), tras más de 10 años dedicada a escribir guiones para series, inspirada en la novela homónima de Gabriela Ybarra, que recibió el Premio Euskadi de Literatura 2016 y que ha sido finalista para el Man Booker International Awards, aunque en la película la novela es solo una parte del guion. La trama del filme bascula entre realidad y ficción, a través de la historia de Javier de Ybarra, alcalde de Bilbao, presidente de la Diputación de Bizkaia, secuestrado y asesinado por ETA, y abuelo de la novelista.

«El comensal», que está protagonizada por Susana Abaitua, Ginés García Millán, Adriana Ozores y Fernando Oyagüez, es el relato en primera persona de dos formas distintas de afrontar las consecuencias de 40 años de terrorismo: mirándolo de cara o bien callando para sobrevivir: Iciar (Susana Abaitua) y Fernando (Fernando Oyagüez) son jóvenes. Los dos atraviesan la experiencia más traumática de sus breves vidas: la pérdida de uno de los progenitores. Pero Fernando e Iciar no pueden compartir el dolor ni las estrategias para manejarlo. Viven en tiempos distintos. Fernando en 1977 en Bilbao se enfrenta al secuestro de su padre por parte de ETA. Iciar en 2011 en Navarra afronta el cáncer fulminante de su madre Amalia (Adriana Ozores). A partir de esta inesperada pérdida, Iciar toma conciencia del trágico secuestro y asesinato de su abuelo, al que nunca conoció, a manos de ETA en 1977. Ante la negativa de Fernando (Ginés García Millán), su padre, de hablar del asunto. Iciar se embarca por su cuenta en una reconstrucción de los tensos días del secuestro cuarenta años atrás. Gracias a su esfuerzo por sacar a la luz la memoria familiar, su padre y ella se reencontrarán en una nueva manera de mirar al pasado para vivir el futuro. La historia está llena de saltos en el tiempo, entre la actualidad y los años 70.

“La percepción del terrorismo de Gabriela Ybarra es muy característica de una generación nueva, más joven, nacida en plena democracia y que quiere otro modelo de convivencia social. La belleza del relato de Ybarra escriba en conectar la narración minuciosa de la relación familiar y la enfermedad de su madre, una vivencia íntima, con la vivencia social del terrorismo de ETA y las consecuencias que tuvo al dictar una manera de relacionarse dentro y fuera de las familias”, dice Ángeles González-Sinde, que también se encarga de la adaptación de la novela la cine. Además, explica por qué es ahora cuando más habla el cine del terrorismo etarra: «Es que en el pasado era muy arriesgado y peligroso hablar de ETA, cuando la opinión estaba tan polarizada. Hace falta un poco de tiempo para hablar de ello, pero es muy necesario: es un conflicto muy largo que ha afectado a varias generaciones y es natural y sano que surjan historias ricas y poderosas. Lo que sería patológico es que no afloraran ni se escribiera sobre ello». Por su parte, Gabriela Ybarra añade: “Cuentan que en mi familia siempre se sienta un comensal de más en cada comida. Es invisible, pero está ahí. Tiene plato, vaso y cubiertos. De vez en cuando aparece, proyecta su sombra sobre la mesa y borra alguno de los presentes. El primero en desaparecer fue mi abuelo paterno”.

La película es una producción de Okolin Producciones Cinematográficas A.I.E, Tornasol Films y Enbabia Films, que cuenta con la participación de RTVE, con un presupuesto de 2,8 millones de euros. La película recibió 1,2 millones de euros en la convocatoria de ayudas generales del ICAA del año 2020.