La siempre eterna obra de Francisco de Rojas «La Celestina (tragicomedia de Calixto y Melibea)» triunfa de nuevo en el madrileño Teatro Reina Victoria con una extraordinaria y sorprendente Anabel Alonso como el inmortal personaje. Esta nueva adaptación es de Eduardo Galán, bajo la dirección del aclamado director Antonio C. Guijosa, donde es el personaje de Celestina quién va narrando tal y como sucedieron los hechos y explicando sus razones a Pleberio, padre de Melibea.

Junto a Anabel Alonso completan el elenco José Saiz, Victor Sainz, Claudia Taboada, Beatriz Grimaldos y David Huertas: Calisto, un joven noble apuesto, penetra en la huerta donde se halla Melibea, de quien queda profundamente enamorado. Ante el rechazo de ésta y aconsejado por su criado Sempronio, decide encomendar su cuidado a Celestina, para lograr por medio de ella el amor de Melibea. La alcahueta consigue mediante artimañas que Melibea se enamore de Calisto. Los criados de éste intentan explotar un beneficio propio a la pasión de su amo: que había prometido una cadena de oro a Celestina si le ayudaba a rendir la voluntad de Melibea. Cuando esto sucede, los criados reclaman su parte y ante la negativa de Celestina, la matan. Son apresados y ejecutados por la justicia. En el último encuentro de Calisto y Melibea, el joven mancebo al saltar la tapia del huerto de Melibea para socorrer a otro de sus criados cae y muere. Lo que lleva al suicidio de Melibea ante la mirada compungida de su padre Pleberio, quien finaliza la tragicomedia con unas reflexiones morales y existencialistas.