Al final de la comedia “Histerias de amor”, que se ha estrenado en los Teatros Luchana de Madrid, viene a decirse que la obra no tiene argumento: porque la vida tampoco. Es así: la vida nos sorprende permanentemente, rompe los planes, enseña un perfil risueño o una cara atroz. “¿El amor se acaba?”, se pregunta uno de los personajes al inicio de la función. La obra, escrita por Chema Rodríguez Calderón, muestra al marido que se hace forzosamente promiscuo porque considera que así hace feliz a su mujer, una chica prepotente y “neoliberal”, ambos con marcado acento argentino; o la feminista con una flor roja en la mano que aguarda pacientemente horas y horas en la estación de tren la llegada de Germán, dándose una excusa tras otra sobre el retraso del hombre, y yéndose y volviendo continuamente a sus conceptos feministas, pero Germán ha sufrido un grave accidente y por eso no viene, como en aquel delicioso clásico del cine protagonizado por Cary Grant; y la pareja que se ama y no se ama, ambos ataviados de cuero negro, dulcemente violentos, pero que finalmente hacen el amor sobre la mesa en medio de una nueva discusión; o los dos homosexuales que establecen un disopilante diálogo –“Franco era mi madre”- y disertan sobre si les gusta o no ese piso que visitan para instalarse en él como si estuvieran sobre las estructuras del teatro de Ionesco.

Las dudas del amor. El dolor del amor. La felicidad del amor. La soledad y la locura por amor. Tristeza de amor. Todo ello atraviesa esta atractiva comedia, interpretada por David Carrio, Marta Ochando, Chema Rodríguez Calderón y María Simón, que se representa en los teatros Luchana de Madrid, en estos tiempos oscuros de pandemia en los que tanto se agradece una sonrisa, aunque sea una sonrisa ácida, como la que propone esta obra. Todos los actores ejecutan una notable interpretación, buenos para el baile, para decir el texto y para la caricatura. Hay momentos de teatro de vanguardia, ya está dicho, un continuo ir y venir sobre el escenario de personajes en busca de amor y enfermos de desamor, y otros instantes que remiten directamente al teatro clásico, incluso con el tradicional coro. Porque esta compañía teatral, Martelache, ha llevado durante tres años por los escenarios de España, incluidos los festivales de Almagro y de Alcalá, su anterior montaje, “Clásicas envidiosas”, una hilarante y feminista historia de las mujeres en las obras de William Shakespeare, función dirigida hábilmente también, como “Histerias…”, por Juanma Cifuentes. “Eres demasiado perfecta y por eso no puedo quererte”, “te amo”, “hemos roto”, son frases que se entrecruzan los personajes. Como en la vida misma. O la chica que, con total seguridad en su argumento, coge, agarra, va y dice: “Prefiero los consoladores y los vibradores, que no tienen problemas de erección”. Historias de amor, sí.