El Centro Dramático Nacional en su sede madrileña del Teatro María Guerrero acaba de estrenar «La última noche con mi hermano», escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, que busca visibilizar uno de los duelos que socialmente está menos acompañado, el que se atraviesa tras la pérdida de una hermana o hermano. A pesar de la delicadeza del tema, la obra incorpora el humor como es uno de los salvavidas del viaje, apoyado en vivencias reales.

El punto de partida es la cena en la que Nagore – interpretada por Nuria Mencía – revela a su familia que está enferma. Sentados a la mesa, su hermano, su cuñada y sus sobrinos sienten cómo se resquebraja uno de los pilares fundamentales de su vida.

La historia está atravesada por tres relaciones de hermanos, que representan formas muy diferentes de comprender la fraternidad. Jesús Noguero interpreta a Alberto, el hermano al que Nagore está muy unida y que, tras la noticia, comienza un proceso muy complejo. La noticia desencadena que la pareja de Alberto, Ainhoa –Elisabet Gelabert– tenga que ponerse en contacto con su hermano Claudio –Cristóbal Suárez–, un reputado oncólogo con el que lleva años sin hablar. El porqué del distanciamiento y posible reconciliación permiten abordar otras cuestiones sociopolíticas y de actualidad. La última pareja de hermanos es la conformada por Nahia –Ariadna Llobet–, hija de Alberto, y Oier –Biel Montoro–, hijo de Ainhoa.

A partir de este momento, vemos cómo Nagore es acompañada por su familia y podemos observar cómo la vida de los personajes continúa discurriendo entre lo excepcional y lo cotidiano. En «La última noche con mi hermano» el amor está presente en muchas de sus formas, pero destacan las relaciones fraternales. La importancia del lazo que existe entre hermanos, sean del tipo que sean, puesto que serán nuestros compañeros desde el comienzo hasta el final del viaje.

Cuenta Sanzol: «En diciembre del año pasado murió el hermano de una amiga. Hablando con ella, me contó que había pasado la última noche acompañando a su hermano y me dijo que esa experiencia había cambiado totalmente su manera de ver la vida, de entender la muerte y de pensar sobre el sentido que quería darle al hecho de vivir. Cuando la escuchaba, se encendió dentro de mí este título: La última noche con mi hermano, y creo que se lo dije al mismo tiempo que hablábamos, sin pensarlo demasiado. A ella le gustó la idea de que yo hiciera una obra con este título y siguió contándome detalles sobre lo terrible de la pérdida y sobre las sensaciones que la habían asaltado, incluidas las más extrañas: las que tenían que ver con lo cómico».

«El duelo por la pérdida de una hermana o de un hermano es el que socialmente está menos acompañado», prosigue Sanzol. «Es cierto que hay muchas maneras de vivir la hermandad y también es cierto que en muchas ocasiones se trata de vivencias en las que se instala la frialdad y la distancia, pero también es cierto que, en muchas ocasiones, la hermandad constituye un hecho esencial en la vida de las personas y la pérdida de la otra parte es una amputación real del ser. Esta es la historia de Nagore, una mujer a la que diagnostican un cáncer, y su hermano Alberto, un hombre que no acepta la enfermedad de su hermana y que tendrá que aprender a aceptar su muerte. Alberto y Ainhoa tienen dos hijos, Nahia y Oier, y Ainhoa tiene un hermano, Claudio. Esta es una familia de tres parejas de hermanos con vivencias muy diferentes sobre la hermandad. Una familia en la que Nagore, la mujer que vive sola, es un eje esencial».

El autor y director concluye explicando que «la fraternidad es uno de los principios republicanos junto a la igualdad y la libertad. En nuestra Constitución ya aparece con la derivación que ha tenido al concepto de solidaridad o social. En cualquier caso hace referencia a la idea de que “el otro” no es “ajeno”, sobre todo a que la fragilidad del otro pertenece a todos. La fraternidad, o la idea de que toda la humanidad forma parte de la misma familia, es un concepto antiguo y se ha usado para buscar paz y unidad con muy buenos y muy malos resultados. Me pregunto cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado. «La última noche con mi hermano» es un proyecto que ha nacido del deseo de trabajar de nuevo junto a Nuria Mencía y de la necesidad de tratar duelos que marcan nuestras biografías».