El hispano-argentino Beda Docampo acabó la postproducción de «Antes del amor», un drama de parejas que filmó el pasado verano en Gran Canaria, protagonizado por Aída Folch, Juan Grandinetti, Marta Belmonte y Roberto Enríquez. El film explora las complejidades de las relaciones de pareja a través de dos matrimonios que viven en casas contiguas. La llegada de una pareja altera el equilibrio de la otra y surge una atracción poderosa entre dos personas que, en principio, no deberían mirarse de esa manera.
La premisa es clásica, casi tanto como el cine mismo, pero la intención de Docampo no era hacer un drama romántico al uso. Para construir la historia, el director partió de una máxima de Billy Wilder: «No importa lo que une a los amantes, importa lo que los separa». En esa frase encontró el germen de la tensión narrativa. «El verdadero drama no está en los personajes en sí, sino en los obstáculos que los alejan», explicaba el cineasta, dejando claro que su interés reside en las grietas, en lo que impide que dos personas estén juntas, más que en el éxtasis del encuentro.
El peso de la historia recae sobre cuatro actores: Roberto Enríquez, Marta Belmonte, Juan Grandinetti y Aída Folch. Cuatro maneras de entender la profesión y cuatro procesos diferentes para construir a los personajes que habitan esa casa de Firgas. Roberto Enríquez, por ejemplo, recurrió a lo que él mismo denomina un «proceso de Frankenstein» para dar vida a su personaje, un hematólogo. «Consulté a varios amigos médicos», confesaba el actor, tejiendo su interpretación a partir de anécdotas y retazos de historias reales. Marta Belmonte, que interpreta a su esposa en la ficción, definía a su personaje como una chica que en una etapa complicada. «Es una chica que está pasando por algo muy fuerte», apuntaba la actriz, sin desvelar mucho más.
En la otra pareja, la formada por Juan Grandinetti y Aída Folch, la preparación fue más coral. Ambos se reunieron para construir la historia previa de su relación. «Construimos juntos cómo mostrar a una pareja unida que lleva tiempo, y qué cosas podíamos añadir en el guion», relataba Folch. Para la actriz, que ha trabajado con Fernando Trueba o Fernando León de Aranoa, «Antes del amor» supone su primera incursión en el género romántico. Su personaje, Sara, es una mujer «muy segura de sí misma», un contrapunto al «chico muy particular» al que da vida Grandinetti, un personaje que, según el actor, experimenta un «cambio de piel» a lo largo de la historia, un proceso que genera vértigo e inseguridades, tanto para el personaje como para el propio intérprete.
Preguntados por la química entre ellos, todos coinciden en que ha sido un proceso natural y sencillo. Folch, en concreto, destacaba su trabajo con Grandinetti: «Ha sido muy fácil trabajar con él, trabajamos de la misma forma y es un chico encantador». Una percepción que el director celebra, pues para él el eje de todo es el reparto. «Las películas no son los guiones, el director y el equipo. Las películas son los actores», defendía Beda Docampo, justificando así su empeño en rodearse de intérpretes creíbles y entregados. «El público, cuando ve actores que son naturales, es lo que disfruta», añadía.
Aida Folch, sin embargo, lanzaba una advertencia para aquellos que esperen una comedia romántica de manual. «Esta película tiene sus contradicciones. Hablamos de historias de amor que no son perfectas, son humanas y se pueden entender desde diferentes puntos de vista», explicaba. Una declaración de intenciones que aleja al film de los finales edulcorados y lo sitúa en un territorio más pantanoso, el de los sentimientos ambiguos y las decisiones complicadas.
La producción, a cargo de NonStop Studios (que acaba de presentar «El Susurro» en Sitges y estrenará «Hugo 24» en Málaga), ha contado con el apoyo de varias empresas locales y de Canary Island Film, consolidando una vez más el archipiélago como un polo de atracción cinematográfica. Roberto Enríquez, consciente del momento que vive la industria en las islas, agradecía expresamente «a los incentivos fiscales y al talento local por permitir el desarrollo de una nueva industria cinematográfica».











