Prohibida en Gran Bretaña durante 25 años, es una de las películas claves del cine moderno

Hace 40 años llegó a las pantallas «La naranja mecánica», una película que ocupó inmediatamente un lugar en la Historia del Cine. Fue una adaptación de la novela de 1971 de Anthony Burgess y creó tanta controversia como otra adaptación kubrickiana de 9 años antes, «Lolita». Parte de ello, fue el furor que creó una distopia ultraviolenta que todavía crea una sensación de incierto futuro en el Reino Unido. En ese país, estuvo prohibida 25 años, por su aura de tabú.

Jan Harlan, cuñado y productor del director, declaró ayer a The Los Angeles Times, «Es una excelente novela y un gran film. Lo que se organizó en Inglaterra propició luego una carrera en cines de gran éxito. La violencia mostrada ocurre en cualquier sociedad cuando su cohesión se quiebra. Representa todas las guerras y ocurre en cualquier país donde desaparece la preocupación por el ser humano y el miedo corre con impunidad». La familia Kubrick recibió amenazas telefónicas y la policía debió intervenir. Las tres niñas pequeñas de su matrimonio con Christine Harlan eran pequeñas y estaban en el coegio.
«Stanley sólo quería hacer películas perfectas, con gran pasión y energía. Y su única visión. Si a la crítica o al público no les gustaban, no le interesaba. Sólo su propia satisfacción. Por eso, el resto no le interesaba». Y está la forma magistral de utilizar la música, desde las formidables piezas de Beethoven, hasta las composiciones de Walter Carlos o el «Cantando bajo de lluvia» de Gene Kelly, una idea durante los ensayos de Malcolm McDowell, que fue Alex de Large, el protagonista. Los derechos fueron buscados y asegurados en Warner Brothers. El momento favorito del cineasta fue el comienzo con «El funeral de la reina Mary», de Purcell y la voz en off de Alex.
El fallecido John Barry fue el diseñador de producción y ganó más tarde un Oscar por «La guerra de las galaxias». Para «La naranja…» creo una vívida psicodelia e imaginería sexual. Una cuestión radical. El presupuesto fue bajo y se rodó mayoriamente en un estudio, Milena Canonero diseñó trajes memorables y McDowell ideó la pestaña, que se convirtió en su característica principal y finalmente, el poster, creado por en artista brit,ánico Philip Castle, un clásico. Su diseño pasó por numerosos estadios. «La naranja mecánica» es tan buena hoy como hace 40 años: satírica, fuerte, seria, muy bien interpretada y construída. Kubrick fue acusado de rodar una violación por parte de un grupo y que fue muy polémica. ¿Qué dijo Kubrick?: Eso espero».