Antes de recibir la estatuilla, Donald Sutherland dio gracias varias veces en euskera («mila esker, Euskal Herria”) al público del Kursaal que le aplaudía en pie. «Es un enorme placer, estoy encantado de estar en el País Vasco. Os he honrado, admirado y observado. Tengo un gran respeto por vosotros y siento una gran alegría por estar aquí con vosotros. Mila esker, Euskal Herria”, ha declarado el actor.

Capaz de brillar con la misma intensidad ya sea como protagonista o como actor de reparto, Sutherland ha encarnado con gran talento a decenas de personajes sin importar el género: del drama al cine bélico, pasando por el thriller, el terror o la ciencia ficción. Aunque nunca ha sido nominado por ninguno de sus múltiples papeles a los premios de la Academia de Hollywood, en 2017 fue galardonado con el Oscar honorífico por toda su carrera.

Sutherland posee un impresionante currículum de más de 150 películas, incluidos clásicos como «The Dirty Dozen» («Doce del patíbulo»), de Robert Aldrich; «M.A.S.H.», de Robert Altman; «The Day of the Locust» («Como plaga de langosta»), de John Schlesinger; «Ordinary People» («Gente corriente»), de Robert Redford; «Novecento», de Bernardo Bertolucci; «Invasion of the Body Snatchers» («La invasión de los ultracuerpos»), de Philip Kaufman; «Don’t Look Now» («Amenaza en la sombra»), de Nicolas Roeg con Julie Christie; «Klute», de Alan J. Pakula con Jane Fonda; «Il Casanova di Federico Fellini» («Casanova») y «Kelly’s Heroes» («Los violentos de Kelly»), con Clint Eastwood (quien más tarde le dirigió en «Space Cowboys»).

Presentada por la periodista Edurne Ormazabal, la ceremonia ha tenido lugar en el Kursaal, donde acto seguido se ha proyectado «The Burnt Orange Heresy» («Una obra maestra»). Su director, Giuseppe Capotondi, ha presentado este thriller en el que Sutherland comparte reparto con Claes Bang, Elizabeth Debicki y un Mick Jagger más rejuvenecido que nunca. La película, que en su mayor parte se desarrolla en el lado italiano del lago Como en la actualidad, sigue al crítico de arte James Figueras mantiene una relación con Berenice Hollis, una seductora e interesante chica que proviene de Estados Unidos. James es el clásico antihéroe que camufla sus ambiciones con su encanto, mientras que ella es una inocente chica que viaja por Europa y disfruta de la libertad de ser quien ella quiere ser. Los nuevos amantes viajan a la espléndida y opulenta finca de Cassidy, un coleccionista de arte que vive en el Lago Como, el mecenas de Jerome Debney, un solitario y cotizadísimo pintor. Cassidy le ofrece a James un plan: robar la obra maestra de Debney. A medida que la pareja comparte tiempo con el legendario Debney, comienzan a darse cuenta de que, en lo que se refiere al artista y a la misión que les ha encomendado, nada es lo que parece. Pero James es un hombre ambicioso y llevará a cabo el pérfido plan, que implica chantaje, incendio, robo e incluso el asesinato.