Musa de la nouvelle vague, trabajó con Francois Truffaut, Jean Luc Godard, Louis Malle, Luis Buñuel, Joseph Losey, Orson Welles, Paul Mazursky, o Michelangelo Antonioni

La actriz Jeanne Moreau, icono del cine francés y musa de la Nouvelle Vague ha fallecido este lunes 31 de julio a los 89 años, en su domicilio de París. Entre sus películas más míticas destacan «Los amantes», «Jules y Jim», «El proceso», «Campanadas a medianoche» o «¡Viva María!». Además dirigió «Lumière” y «La adolescente”.

Nacida en París el 28 de enero de 1928, cuando apenas contaba 20 años, Jeanne Moreau debutó simultáneamente en el teatro y el cine y fue pionera al compaginar, frente a los convencionalismos de la época, los trabajos en ambos medios. Tras seguir los cursos de Denis D’Ines y pasar por la Comedie Française, debuta en la pantalla en «Derniére amour”, de Jean Stelli (1948). Durante casi diez años realizó una veintena de películas a las órdenes de directores como Henri Decoin (con quien rodó «Dortoir des grandes” en 1952, «Secretos de alcoba” en 1953 y «Les intrigantes” en 1954), Marc Allégret («Julietta, Una chica en el desván” , 1953), Jacques Becker («Touchez pas au grisbi”, 1953) o Louis Saslavsky («Les louves”, 1957).

Su fotogenia, que ya impactó en «La reina Margot”, de Jean Dreville (1954), la hacía brillar entre las estrellas de la época. Poseedora de una belleza enigmática, elegante y ambigua, capaz de expresar fuerza, desprecio y vulnerabilidad al mismo tiempo, Jeanne Moreau fue durante muchos años una actriz diferente.

Con la aparición de la «nouvelle vague” Jeanne Moreau se convirtió en la musa de aquellos jóvenes cineastas que llenaron de vida y aire fresco al cine francés, colaborando activamente con todos ellos. Louis Malle lo demostró en «Ascensor para el cadalso” (1957) y «Los amantes” (1958), en las que la actriz lograba una interpretación novedosa, intuitiva y auténtica, cargada de sensualidad y erotismo. La Nouvelle Vague hizo de ella su musa.

En 1961 François Truffaut la convierte en la protagonista de uno de los mayores exponentes del movimiento, «Jules y Jim”. Además de Malle y Truffaut, su impecable y fecunda carrera incluye títulos firmados por cineastas de la talla de Michelangelo Antonioni («La noche”, 1960); Jean-Luc Godard («Une femme est une femme”, 1961); Joseph Losey («Eva”, 1962); Jean Renoir («Le petit théâtre de Jean Renoir”, 1969), Orson Welles («El proceso”, 1962; «Campanadas a medianoche”, 1965, «Una historia inmortal”, 1967) y Louis Malle de nuevo («¡Viva María”, 1965).

En 1964 Luis Buñuel la dirigió en la espléndida «Diario de una camarera” y Jeanne Moreau logró una interpretación memorable en el papel de Célestine, la protagonista; Su carrera se internacionalizó a partir de los años 70. Trabajó con Paul Mazursky («El fabuloso mundo de Alex”, 1970); «Nathalie Granger” (Marguerite Duras, 1972); Bertrand Blier («Los rompepelotas”, 1973); Elia Kazan («El último magnate”, 1976); Rainer Werner Fassbinder («Querelle”, 1982); Luc Besson («Nikita”, 1990); Theo Angelopoulos («El paso suspendido de la cigüeña”, 1991); Wim Wenders («Hasta el fin del mundo”, 1991); y otros muchos de una lista casi interminable. Además dirigió y escribió dos películas muy personales, «Lumière” (1976), que también interpretó, y «La adolescente” (1978).

Moreau estuvo casada con dos directores de prestigio, Jean-Louis Richard y el norteamericano William Friedkin. Entre sus muchos premios tiene dos César de la Academia del Cine Francés, uno de honor por sus 60 años en el cine y otro a la mejor actriz por «La vieille qui marchait dans la mer” (1991), dos premios del Festival de Cannes (Una Palma de Oro de honor y el de mejor actriz por «Moderato cantabile”, 1960), premios de interpretación en los Festivales de Venecia, Moscú y Karlovy Vary, el Bafta de la Academia británica a la mejor actriz, el Premio Donostia del Festival de San Sebastián y el Premio Europeo del Cine a toda una trayectoria. Solo el Oscar se le ha resistido. Su trayectoria en el cine incluye más de 130 películas de primera categoría mundial.